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¿Qué plantas sobrevivirán al clima que viene?

17 de agosto de 2026
7 min read

La nueva batalla del paisajismo mediterráneo: qué especies aguantarán el clima de las próximas décadas y qué lecciones da el ensayo alemán de arbolado urbano.

El verano de 2026, marcado por temperaturas extremas y nuevas olas de calor, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave para ciudades, jardines y proyectos de paisajismo: ¿seguimos plantando pensando en el clima que teníamos o empezamos a hacerlo pensando en el que viene?

Durante décadas, elegir las plantas de un jardín ha sido, en gran medida, una cuestión estética: el color, la forma, la floración o la capacidad para crear sombra marcaban la decisión. Pero el cambio climático está obligando a replantear esa lógica, especialmente en España y en toda la cuenca mediterránea.

España ha vivido un verano meteorológico excepcionalmente cálido, mientras las ciudades afrontan el reto de aumentar su capacidad de adaptación ante temperaturas cada vez más elevadas. Y en medio de ese escenario aparece una nueva batalla para arquitectos, paisajistas, viveros y administraciones: elegir qué plantas serán capaces de resistir el clima de las próximas décadas.

El futuro del paisajismo será mediterráneo

La respuesta, según los expertos de SILScape, no consiste simplemente en buscar la planta que necesite menos agua.

El error sería pensar que existe una lista universal de plantas resistentes que funciona igual en cualquier lugar. La clave está en entender el clima, el suelo, la orientación, la disponibilidad de agua y las condiciones concretas de cada espacio.

Equipo técnico · SILScape

La tendencia apunta hacia una recuperación de especies y paletas capaces de convivir con las condiciones propias del Mediterráneo: largos periodos secos, altas temperaturas, intensa exposición solar y episodios meteorológicos cada vez más extremos. No significa que todos los jardines vayan a tener el mismo aspecto, sino que el diseño empezará a partir de una pregunta más importante: ¿qué puede vivir aquí dentro de diez o veinte años?

El precedente alemán: los árboles del futuro

Alemania lleva casi treinta años haciendo esta misma pregunta de forma sistemática. Desde mediados de los noventa, el grupo de arbolado urbano de la Conferencia Alemana de Directores de Parques y Jardines, la GALK, ensaya especies nuevas en emplazamientos reales de calle, y va ya por su segunda serie de ensayos.

De ahí sale la GALK-Straßenbaumliste, la lista de arbolado viario que se actualiza junto a la Federación Alemana de Viveros, y de ella la publicación Zukunftsbäume für die Stadt —«Árboles del futuro para la ciudad»— con 65 especies descritas una a una. Cuatro criterios: tolerancia a la sequía, resistencia al calor y a la radiación, resistencia a las heladas y baja sensibilidad a plagas.

Pero el diagnóstico de fondo es el que más se parece a lo que aquí llamamos paleta: en muchas ciudades alemanas, entre tres y cinco especies representan más de la mitad de todo el arbolado, mientras la lista disponible supera las ciento setenta variedades. El problema no es la falta de opciones. Es la concentración.

Lo llamativo es qué especies eligieron

Al revisar la selección alemana aparece algo que a un vivero mediterráneo debería interesarle mucho: buena parte de los árboles que Alemania señala como aptos para su clima futuro son especies del sur de Europa. El almez, el fresno de flor, el arce de Montpellier, el quejigo pubescente, el roble turco, el carpe negro o el plátano oriental.

Dicho de otro modo: el clima que Centroeuropa espera para las próximas décadas se parece bastante al que el Mediterráneo tiene desde siempre. Las especies que allí se ensayan como novedad, aquí llevan siglos siendo vegetación ordinaria.

Por porte: 292 especies de porte arbóreo —153 resisten sequía y 81 sirven para condiciones urbanas—, 110 arbustivas —58 resistentes a la sequía— y 23 palmáceas. Por tipo de hoja, 218 caducas y 152 perennes, con más de un centenar de resistentes a la sequía en cada grupo. El problema aquí tampoco es de oferta: la concentración no se explica por lo que hay disponible, sino por lo que se prescribe por costumbre.

La paleta mediterránea que ya existe

El arbolado viario es solo una parte. Debajo hay una comunidad entera que aquí es vegetación propia: encina, alcornoque, quejigo, madroño, labiérnago, mirto, algarrobo, olivo, pino carrasco y piñonero, junto a la cubierta aromática de romero, lavanda, santolina y teucrio.

Esa comunidad admite dos desarrollos según lo que el terreno pueda sostener. En suelo somero, calizo y sin riego, el pino carrasco levanta estructura donde no había ninguna y la encina lo acompaña con un porte contenido. En suelo profundo y fresco, la comunidad se cierra: dosel continuo, sotobosque instalado y espacio para el almez y para el árbol del amor. No son dos etapas de lo mismo: son dos comunidades estables. Prescribir la equivocada no produce un jardín más pobre; produce marras y reposición.

Salón de Pinos · Madrid Río
El Salón de Pinos de Madrid Río: pino carrasco y piñonero, estructura mediterránea de bajo riego —planta y solución (entutorado) a la vez—.

Adiós al jardín que necesita luchar contra el clima

Uno de los grandes cambios del paisajismo contemporáneo es el abandono progresivo de modelos que intentan imponer una estética ajena al territorio. El césped intensivo, ciertas especies de elevado consumo hídrico o plantas que necesitan cuidados constantes empiezan a cuestionarse allí donde el agua y las temperaturas hacen difícil mantenerlas.

Durante mucho tiempo hemos diseñado jardines intentando que la naturaleza se adapte a nuestras decisiones. El cambio consiste en hacer justo lo contrario: empezar por entender el lugar y elegir la vegetación que realmente puede desarrollarse en él.

Equipo técnico · SILScape

La supervivencia de una planta depende de mucho más que de su capacidad para soportar la sequía. Una especie puede ser perfectamente adecuada para un clima mediterráneo y fracasar si se ha elegido mal el calibre, si no tiene espacio suficiente para sus raíces o si las condiciones de plantación no son las correctas. El futuro del verde no dependerá únicamente de qué plantamos, sino también de cómo lo hacemos.

En las ciudades el problema se multiplica: los árboles conviven con pavimentos, edificios, infraestructuras y espacios cada vez más reducidos. Por eso elegir la especie es solo el primer paso; después llegan otras decisiones —cuánto espacio tendrá el sistema radicular, qué volumen necesita, cómo se gestionará el agua o qué encontrará la planta al llegar a su ubicación definitiva.

El paisaje del futuro no tiene por qué ser menos verde. Probablemente será un verde diferente: más adaptado, más diverso y diseñado con mayor conocimiento.

Equipo técnico · SILScape

La batalla del paisajismo mediterráneo ya ha comenzado. La verdadera cuestión: ¿seguiremos diseñando para el clima del pasado o empezaremos, por fin, a plantar pensando en el futuro?

SILScape · La planta y su solución bajo una misma mirada

Fuentes: Deutsche Gartenamtsleiterkonferenz (GALK) y Bund deutscher Baumschulen (BdB), Zukunftsbäume für die Stadt · Auswahl aus der GALK-Straßenbaumliste. Lista de arbolado viario en strassenbaumliste.galk.de. Recuento de referencias sobre el catálogo de producción de Sils Plants.

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